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lunes, 5 de mayo de 2014

El juego de los sentidos


Ya no quiero preguntarme:
“¿Qué estoy haciendo yo aquí?”
Con la mano en  una botella de vino
y un antifaz que de ver me priva.

No nos conocíamos; nunca nos habíamos visto.
Azaroso hecho causal nos ha unido.
Y ya, finalmente, el juego empieza.
Sin vista estoy en tus manos.

Como un ciego por el pasillo me guías.
Confiado, por ti me dejo llevar.
Me dices: “Gírate, ya puedes sentarte.”
Cosa que hago con impensada calma.

Mientras transcurre la conversación
observo tu fisonomía y me imagino.
Descarto las de facciones poco agraciadas
y las armoniosas me las reservo.

El sonido del vino escanciándose en las copas
es como la fuente del jardín de las delicias;
trae promesas de sensualidad y bienestar
que me adentra en una sorpresiva paz.

Entre palabras suavemente murmuradas
siento tu pie acariciarme el torso;
jugando un dulce y travieso juego
en el que no tengo permitido tocarte.

Generosa me concedes una gracia.
Tocarte la cara quiero. Digo sin duda,
en un intento final de desvelar la incógnita
de mi mente puesta a inventar.

Apoyas la cabeza entre mis piernas
y mis dedos lentamente la recorren.
Oval; cejas; ojos; nariz; orejas y boca,
que, húmeda, para acoger mi dedo, se abre.

Se adentra la conversación entre mundos sensuales,
comenzando un diccionario de palabras íntimas,
trayendo el deseo a una caída al vacío
y tu boca a hundirse en la mía.

El sentido del tacto queda liberado
y manos y cuerpos se apresuran a tocarse.
Las ropas con parsimoniosa cadencia
se amontonan en algún lugar ignoto.

No hay tiernas palabras de amor
Tan sólo las que desata la pasión.
Suspiros, sustos, gemidos, palabras ¿sucias?
Todo lo que se desata con el frenesí.

Cuando satisfechos del placer obtenido
de este canje de furores,
los cuerpos se reponen con laxitud
y las respiraciones recuperan quietud,
tu voz pregunta con dulzura:

“¿Quieres romper la magia? ¿Saber cómo soy?"

Mi respuesta es clara: “No.”
Y la intuición me da el argumento:
Nunca, en la realidad de este mundo,
poseer podré mujer más bella.

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