Welcome Message

lunes, 12 de enero de 2015

Una mirada


¿Qué piensas que no te atreves a decir?

Pienso muchas cosas en muchos momentos del día que no interesan a nadie. Quizás algunas podrían interesar y no oso decirlas, ya sea para evitar ofensas a terceros o bien porque carezcan de la fuerza y empujón necesarias para sincerarme. Y tanto es así que, ¿quién puede preocuparse por lo que pasa por mi cabeza? Y en todo caso si alguien se interesas sería quizás por cotilleo, así pues, tampoco estaría preocupado, sino tan solo interesado o curioso.

Una imagen vale más que mil palabras. Yo pienso que una mirada vale más que todas las palabras del mundo. ¿Qué haces cuando tienes vergüenza, miedo o indecisión? Escondes la mirada. Los ojos son el espejo del alma. Creo que son la parte más sincera de una persona. Una mirada puede causar más sensación que una caricia. Es la manera de comunicarte con las personas sin que todas lleguen a entender o darse cuenta de lo que estás diciendo o tan solo que vean que les hablas en silencio. De este modo, los pocos que puedan profundizar en la mirada, sabrán, deducirán o imaginarán qué pasa por mi cabeza.

Tengo mil motivos por los cuales no debo dejar que la gente perciba qué es lo que realmente me pasa. Tengo centenares de pensamientos y sentimientos escondidos que continúo compartiendo conmigo mismo. He dejado medio abiertas algunas puertas y he cerrado con llave otras antes de abrirlas. Rehúso miradas que me asustan, lloro con miradas que me entristecen, sostengo miradas profundas y sinceras, busco miradas alegres y envío miradas vivas y llenas de sentimiento.

Una mirada intimida, una mirada te alegra, una mirada te apoya, una mirada te ignora, una mirada te traiciona, una mirada te rinde, una mirada te rehúye, una mirada te enamora... una mirada te habla desde el corazón. 
¡Escúchala! (alf.)



1 comentario:

Anónimo dijo...


Cuando te mire nada mas bajarte del coche, mi cuerpo se altero, sentí un escalofrío de ganas de tenerte.

Que locura.

Te Sonreí y tu muy sutilmente no recuerdo con que frase, disimulastes decirme que bonita estas con ese pelo suelto diferente, como un piropo enmascarado y lleno de pasión a primera vista.

Y yo ruborizada me deje llevar al infinito con una carcajada.

Parecía de locos, se nos estaba olvidando quienes eramos y porque habíamos quedado.

Nos sentamos donde tu quisistes, tu eras la estrella, yo seguia tu luz.

No te podía escuchar con atención, tus gestos, tus palabras, tus miradas ingenuas hacian desatar una onda misteriosa en mi cerebro que deseaba comerte muy lentamente, no importandome donde, solo queriéndolo ya. A cada frase, a cada roce visual.

Me hacías sentir pura quimica.

Nuestras miradas a medida que se acontecía la mañana eran mas compenetradas, mas provocadoras, mas cómplices. El tiempo se nos agotaba y sin querer jugábamos a decírnoslo todo, sin decirnos nada.

Solo te podía mirar, solo mirarte y hablarte, nada mas. Y desde aquel día, recordarte.

Se me pone la piel erizada con el recuerdo de tus labios explicándome aquel no se que, no recuerdo ni tus argumentos.

Se me encoje el alma recordando la sutileza de tus dedos deslizándose por aquel papel,

Cierro los ojos y te recuerdo con anelo,

Tu sonrisa, tus movimientos,

Tus miradas

Un beso